Soledad
Se sentó a la mesa pero nadie le sirvió un plato de comida, aburrido de esperar se dirigió a su trabajo. Al llegar a su oficina, sus compañeros no le dirigían la palabra. De regreso a su hogar, no hubo un perro que saliera a su encuentro ni una esposa que lo recibiera. Ya presa de la ira se dijo a sí mismo: ¿Qué cresta pasa?
Lo que él no sabía era que las almas en pena no tienen perro, esposa ni amigos.
Lo que él no sabía era que las almas en pena no tienen perro, esposa ni amigos.


2 Comments:
Fuerte!! Supongo, que no se trata de tí.
Escribes bastante bien.
(Carola, esposa del Pato Severino)
Muy bueno, me hace acordar a un videoclip que vi hace poco no me acuerdo en verdad de qué banda. Pero bue'. :S
Saludos.
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