Monday, June 19, 2006

Soledad

Se sentó a la mesa pero nadie le sirvió un plato de comida, aburrido de esperar se dirigió a su trabajo. Al llegar a su oficina, sus compañeros no le dirigían la palabra. De regreso a su hogar, no hubo un perro que saliera a su encuentro ni una esposa que lo recibiera. Ya presa de la ira se dijo a sí mismo: ¿Qué cresta pasa?
Lo que él no sabía era que las almas en pena no tienen perro, esposa ni amigos.

2 Comments:

Blogger El cronista de la O' said...

Fuerte!! Supongo, que no se trata de tí.

Escribes bastante bien.

(Carola, esposa del Pato Severino)

6:26 PM  
Blogger Puravida said...

Muy bueno, me hace acordar a un videoclip que vi hace poco no me acuerdo en verdad de qué banda. Pero bue'. :S

Saludos.

10:00 PM  

Post a Comment

<< Home